EL TALENTO INNATO


Al principio en esto de practicar la escultura, además de ganas y curiosidad también hay  dudas y prejuicios.

Lo normal en todo comienzo.

Yo soy curioso por naturaleza, me encanta observar, preguntar  y aprender.

Así, justo por ese orden.

A mis alumnos también les pregunto  sobre escultura y modelado

Aprendo un montón.

Una de las muchas cosas he observado  es que existen una serie de creencias  o prejuicios sobre la práctica de la escultura. Algunas tienen que ver con la parte técnica- practica  otras forman parte de la mitología del arte.

9 de cada 10 alumnos que se inician en mis cursos  me comentan que antes de comenzar creían con cierto temor que la escultura era más un tema de talento innato que de habilidad.

Es curioso porque si hablamos de practicar a un nivel aficionado la carpintería, el ajedrez,  el tenis o la cocina …simplemente pensamos en si encajaría con nuestros gustos y habilidades.

Así de fácil, me gustaría  o no me gustaría.

Pero supongo que al tratarse de una de las bellas artes … el tema del talento siempre esta presente.

Talento…la palabra mágica, la cualidad mágica.

¿He repetido lo de mágica?

Bueno, pues en realidad lo del talento y la escultura es más simple de lo que piensas.

La escultura es sobre todo una habilidad, y esta es una gran noticia para todos porque  simplifica mucho las cosas y le quita la parte de creencia limitante del talento innato.

La habilidad es una cualidad que solo se adquiere con  práctica, práctica y práctica.

Eso no quiere decir que practicando todos los días un par de horas me convierta en un tenista como Rafa Nadal, un cocinero como Ferra Andria o un pianista como Ludobico Earni.

Pero es inevitable que si  practico todos los días con constancia, determinación y método, cuando pasen unos 4 años sabré jugar jugar al tenis , tocar el piano o cocinar a un nivel decente, con soltura y habilidad. Es una realidad…puede llegar a ser una tortura si no es lo que realmente te gusta, pero una realidad inevitable.

El problema sobre todo en los comienzos,  está en si me pongo  unas expectativas demasiado altas intentando ser un genio musical o un gran tenista, porque físicamente ya no tengo ni la edad ni las cualidades necesarias para ser un gran deportista y musicalmente me agota y aburre muchísimo leer partituras.

Y  si a esto se le además de le  añade la fantasía de la inmediatez de las películas o programas televisivos donde te conviertes en un fenómeno en 5 días, la frustración está servida.

¿Y que se necesita para ser un Rafa Nadal, un  Ferran Adria o un Ludovico Einaudi ?

Además de Habilidad… talento.

¿Y que es el talento?

Nos han explicado siempre de forma muy romántica lo del talento, pero en los últimos años por fin ya se empieza a definir esta gran cualidad de una manera mucho más clara y normal.

El talento es  aquello que se te da bien por naturaleza y además te lo pasas pipa, …te vuelan las horas.

El pasárselo bien… es imprescindible, no vale con que solo que se te de bien.

Es lo que el gran  Ken Robinson llama “el elemento”… (Un gran especialista en educación y  talento)

El talento es muy lógico !!… porque si tienes facilidad natural y  te lo pasas bien,  lo normal es que te apasione, practiques siempre que tengas la mínima oportunidad  y durante años.

Entonces esa habilidad que tienes llegará a un nivel superior….y  Tachahannn!!  Talento garantizado.

Es lo que yo llamo una sana obsesión.

Como ves en ambos casos, tanto en la habilidad como en el talento  las horas de práctica son la base de los buenos resultados.

Y la pasión es un motor incombustible.

Pero  lo que quiero  plasmar en este articulo es no necesitas ser un genio para practicar la escultura a un nivel decente.

Lo que realmente se necesita es practicar con método, ilusión y constancia 🙂

Abur!!

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